NOTICIAS

La Sección Adoradora Nocturna de Villacarrillo peregrina a Zamora.

En España son más de 25.000 los Adoradores Nocturnos y cada año una Sección Adoradora de un lugar diferente de España es la encargada de organizar la peregrinación anual hasta Zamora.. [leer más]

50 Aniversario Adoración Nocturna de Beas.

La Sección asistió al 50 Aniversariode Beas que coincidió con la Fiesta de su Patrona La Virgen de la Paz. [leer más]

 

 

Church Activities

 

La Adoración Nocturna Española canónicamente  es una Cofradía de ámbito nacional.

Tiene por fin esencial adorar y velar comunitariamente ante Jesús Sacramentado, durante las horas de la noche, unida al culto de toda la Iglesia; de acuerdo con su vocación contemplativa y expiatoria promoverá, además, otras formas de devoción y culto a la Sagrada Eucaristía, en perfecta obediencia a la Jerarquía Eclesiástica.
Su lema y divisa oficial es:
“Adorado sea el Santísimo Sacramento”.
“Ave María Purísima”.
(Del Reglamento de la Rama Masculina de la Adoración Nocturna Española. Capítulo I, Artículos 1º, 2º y 3º).

 

CONSEJO DE SECCIÓN

DIRECTOR ESPIRITUAL
Revedendo : D. Andrés Nájera Ceacero

PRESIDENTE
D. Francisco Navarrete Montañez

VICEPRESIDENTE
D. Diego Sarmiento Román

SECRETARIO DE LA SECCIÓN
D. Lorenzo Vázquez Bermejo

TESORERO DE LA SECCION
D. Julián Gilabert Parral

JEFE DE TURNO
D. Francisco Pérez Mora

SECRETARIO DE TURNO
D. Baltasar Bueno del Sol

VOCAL DE LITURGIA
Dña. Maria del Carmen Garcia Montoro

VOCAL DE JUVENTUD
D. Pepe García

VOCAL DE SECCIÓN
D. Jesús Hidalgo Navarrete

ABANDERADO
Dña. Úrsula Fernandez

 

CELEBRAMOS LA VIGILIA MENSUAL EL TERCER SÁBADO DE CADA MES,  A LAS 23,00 h., EN VERANO Y A LAS 22,30 h., EN INVIERNO, EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN.

 

Historia de la Sección

 

CRÓNICA ORIGINAL DE SU FUNDACIÓN, EDITADA EN LA REVISTA
“LA LÁMPARA DEL SANTUARIO”
TOMO XXXVIII DEL MES DE ENERO DEL AÑO 1.907

 

El día 6 de los corrientes se ha inaugurado en esta ciudad, con los más felices auspicios, una Sección de la Adoración Nocturna a Jesús Sacramentado. Cabalmente el día mismo que la Iglesia dedicaba a conmemorar la Adoración de los Santos Reyes, numerosos católicos han querido alistarse en la Guardia de Honor de Jesús para ofrecerle el tributo de sus más rendidas adoraciones. No pudo escogerse, pues, momento más oportuno para la inauguración.

     La víspera de la fiesta, una comisión constituida por D. Antonio Montañés Chiquero, cura arcipreste de ésta; D, Francisco Ramiro, coadjutor primero, y los señores D. Eduardo Páez y Vargas, D. Antonio Benavides y García de Zúñiga y D. Manuel Almarza, Fundador; Presidente y Secretario respectivamente de esta Sección Adoradora, salieron a las afueras de la población en carruaje galantemente cedido por el fervoroso católico D. Pedro Rodríguez, con objeto de recibir al M. I. Sr. Magistral de Jaén, encargado del sermón de la fiesta, y a las comisiones enviadas por las Secciones Adoradoras de Jaén, Torredonjimeno y Torreperogil.
    Al amanecer del día señalado, un repique general de campanas acompañado del estampido de numerosos cohetes y alegres pasacalles, ejecutados por la banda que dirige el reputado maestro don Bartolomé Magaña, anunciaron al pueblo la solemnidad que se preparaba. Momentos antes de comenzar ésta, dirigióse el Sr. Magistral desde la casa de D. Rafael Benavides y Salas, en que se hospedaba, a la iglesia parroquial marchando a los acordes de la banda, acompañado de las comisiones referidas y de un gran número de curiosos.
    Acto seguido, y con asistencia de las autoridades de la localidad, de todas las comisiones con sus respectivas banderas y de un numerosísimo y escogido concurso, que llenaba por completo las amplias naves de este hermoso templo, procediose a la bendición y jura de bandera de la nueva Sección Adoradora, sirviendo de padrinos en la ceremonia el citado Sr. Benavides y Salas y su señora esposa dona Soledad Benavides y García de Zúñiga, que por hallarse indispuesta, estuvo representada por su hija Pilar.
    El momento en que el señor cura párroco, después de bendecir la bandera, la abrazó, depositando en ella amoroso ósculo, puestas las rodillas en tierra, fue altamente conmovedor y solemne y produjo impresión profunda en todos los fieles. Una breve alocución dirigida por el referido señor cura, teniendo en sus manos la bandera, sirvió para explicar a los nuevos adoradores el significado de tan gloriosa en seña y para inculcarles el deber que contraían de acomodar sus actos a las palabras del lema en ella contenido. Todos los adoradores, poseídos de viva emoción, fueron acercándose a jurar dicha bandera, sellando su juramento con el abrazo y el ósculo de amor, después de lo cual recibían el distintivo, y los activos además una vela encendida en la lámpara del Santísimo, por el señor Presidente, según se previene en el Ritual de la Asociación. 
    A causa de la gran multitud de adoradores que hubieron de jurar, se prolongó la ceremonia hasta las once y media, y a esta hora, comenzó la Misa, cantada con gran solemnidad por la numerosa capilla de esta parroquia.
    Y ¿qué decir de la notable oración pronunciada por el señor magistral de Jaén? Grande era la fama de que venía precedido, mas el éxito superó a todas las esperanzas. Levantóse el orador en medio de una gran expectación, y relacionando el Evangelio del día con la ceremonia que acababa de celebrarse, hizo ver, en hermosos y arrebatadores períodos, la necesidad de adorar a Jesús Sacramentado, increpando duramente a ese mundo impío que, no con el amor yreverencia de los Reyes de Oriente, sino con el descaro y osadía que distingue a la impiedad, suele preguntar: Ubi est qui natus est Rex? Como si en tono despectivo y sarcástico dijera: "¿Dónde está, donde está ese Rey mentido, a quien vosotros adoráis? El auditorio no sabía qué admirar más, si la corrección exquisita de la forma, severa, castiza y elegante, o la sobriedad y elocuencia de los ademanes, o la profundidad de los pensamientos, o por último, la unción verdaderamente apostólica que se insinuaba dulcemente en los ánimos para identificarlos con el orador. Lo más admirable es, que cuando parecía que iban a terminar los períodos, y que cualquier aditamento, como superfluo, había de redundar en desdoro de la concisión, nuevos toques avaloraban las frases para redondearlas con armonía y rotundidad pasmosas; y todo ello espontáneo, fácil, sin artificio, brotando con la naturalidad del agua que mansamente se desliza del manantial.
    A las cuatro de la tarde del indicado día fue llevado el Santísimo en procesión, que recorrió las principales calles con el mayor recogimiento. Fue, sin duda, un desfile muy brillante por los valiosos elementos que a ella concurrieron, y sobre todo, una manifestación muy significativa de amor a Jesús Sacramentado, que llamó la atención por el orden y compostura de los asistentes, a lo cual contribuyeron en gran parte, tanto la vigilancia de estas dignas autoridades, como los cuidados, amabilidad y experiencia del señor fundador de esta sección y de los Sres. D. Fernando Fernández Morales y D. Antonio de la Torre Berro, representantes de la Sección Diocesana de Jaén.
    Varias Corporaciones religiosas con sus estandartes precedían a la bandera de esta Sección, a su vez precedida por las pertenecientes a las otras Secciones adoradoras, haciendo guardia a cada bandera cuatro socios con hachas encendidas. 
    Rodeado de numeroso clero y escoltado por Guardia Civil de infantería, aparecía S. D. M. sobre un precioso trono, coronado por artístico templete, uno y otro de estilo gótico, donación del rico propietario Sr. D. José Pellón, haciendo de preste el tantas veces nombrado señor magistral, quien lucía riquísimos ornamentos de tisú de oro, así como los señores diácono y subdiácono, debidos a la munificencia del señor Cardenal Benavides, de grata memoria.
    A las nueve de aquella noche recibiéronse nuevos adoradores, ascendiendo a 182 el total de los inscritos, de ellos 64 activos y el resto honorarios. Expuesto S. D. M. con las preces de costumbre, el mismo señor orador de la mañana aceptó el encargo, que a última hora se le hizo, de pronunciarnos una plática. ¡Pero qué platica la suya! Con indecible estupor y asombro oíamos todos aquella improvisación, tanto más acabada y perfecta, cuanto más espontánea y destituida de todo estudio. Todo lo que nosotros pudiéramos decir sería pálido ante la realidad. Su entonación, esforzada y varonil al principio, como la del jefe dirigiéndose a sus soldados en presencia de la bandera que acaban de jurar, fue dulcificándose insensiblemente hasta ser la de un padre que habla con sus hijos. ¡Con qué honda amargura se quejaba de la traición de Judas en víspera de la Pasión de Cristo! ¡Con cuánta efusión y ternura recordaba los encantos de aquella otra noche de Belén, para ofrecernos dos modelos de adoradores en la Virgen Santísima y su casto Esposo! ¡Qué insinuantes acentos de filial afecto al hacer el elogio de la divina Señora y del tierno Jesús, que con amorosas flechas penetran en las mismas entrañas de sus fieles hijos y roban sus corazones! Con razón se sentía electrizado el auditorio oyendo aquellos raudales de soberana e inimitable elocuencia, y fue necesario todo el recogimiento y emoción intensa de que estaban poseídos los oyentes para que los aplausos y los bravos no invadieran las naves del templo, materialmente cuajado de fieles. Reciba nuestra más cumplida enhorabuena el joven y distinguido orador, que con sus maravillosas dotes y su amabilidad y modestia ha dejado en esta población imperecedero recuerdo.
    Cerradas las puertas del templo a hora oportuna, continuó la Vigilia Nocturna muy ordenada y devotamente. ¡Qué hermoso y consolador espectáculo el de 105 adoradores, renovándose a las horas señaladas para postrarse a los pies del divino Jesús Humanado, y allí en aquel foco de amor ardentísimo, en aquella fuente inagotable de felicidad, bañarse en los esplendores de la luz divina y beber a torrentes los consuelos y dulzuras de la contemplación! ¡Cuántas cosas dice el Dios de la Eucaristía a los hijos predilectos que por El se sacrifican! Creemos, mejor dicho, estamos firmemente persuadidos de que tan hermosa obra ha de ser el principio de la regeneración socia1 y religiosa de esta parroquia, porque es moralmente imposible formar digna y devotamente en guardia de honor ante el Santísimo Sacramento sin sentirse llenos de caridad, de valor, de abnegación sin límites y dispuestos a los mayores sacrificios.
    La intención especial de esta Vigilia se aplicó por el bondadoso e inolvidable Obispo, difunto, de esta diócesis, excelentísimo e ilustrísimo Sr. D. Salvador Castellote y Pinazo, que días antes de su fallecimiento se dignó conceder indulgencias a esta Sección. La Vigilia terminó con Misa rezada, en la que comulgaron numerosos adoradores, saliendo éstos del templo con la íntima satisfacción de haber empleado tan santa y fructuosamente el tiempo y dispuestos, según piadosamente creemos, a pelear las batallas del Señor.
    Merecen plácemes y enhorabuenas el activo y celoso fundador D. Eduardo Páez y Vargas, alma de esta Obra; el desprendido y generoso caballero D. Rafael Benavides y Salas, que espontánea mente costeó la bandera; el orador, prestándose a predicar a la primera insinuación que se lehizo; el señor Presidente y Secretario, con los demás miembros del Consejo, por su activa e inteligente gestión, y en general el clero, autoridades y los adoradores todos, que no rehusaron contribuir con su entusiasta cooperación. El Señor recompensará largamente la buena voluntad y los trabajos de todos.
    La noche memorable que acabamos de describir a grandes rasgos con sus conmovedoras ceremonias, y los actos solemnísimos que la precedieron, quedarán grabados con indelebles caracteres, en nuestras almas. La divina Providencia, que en fecha reciente, permitió en esta culta y cristiana ciudad una manifestación escandalosa en medio de la justa indignación de todas las personas honradas, ha querido ofrecernos el ejemplo de otra manifestación de fervor y piedad para que los corazones apocados se convenzan de que la corrupción y la malicia no lograrán jamás arrebatar la fe a este pueblo, si, como en la ocasión presente, todos los buenos católicos se unen para confesarla y practicarla. El Señor nos ilumine y ayude en nuestra empresa, y que el divino Salvador Jesús, que la ha dado feliz comienzo, se digne perfeccionarla y conducirla a un alto grado de prosperidad para su mayor gloria y bien de las almas. ¡Viva Jesús Sacramentado! El Director espiritual.